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FASCI: EL GRITO QUE AHOGAN EN EL PRI EN NL

La renuncia al tricolor de quien dirigía ese partido en Monterrey significa el grito que muchos priistas ahogan en Nuevo León, por el autoritarismo y la falta evolución de ese instituto político en sus métodos de selección de candidatos.

Definitivamente que con la salida de Aldo Fasci y su denuncia de la soberbia del gobernador Rodrigo Medina, se va un porcentaje de votos tricolores y le pega a sus candidatos en la capital regia, principalmente al exprocurador y aspirante de ese partido a la Alcaldía, Adrián de la Garza.

Porque la renuncia y la denuncia de Fasci, contra el manejo del partido de parte de Medina, se traduce en una invitación a que los demás priistas que se sienten defraudados abandonen sus esperanzas de trabajar con sus cuadros, o redes, para los candidatos de ese partido.

Y la muestra de esto, es que durante 10 meses, desde marzo de 2014, Fasci se dedicó a emitir las críticas más agudas contra la administración de la alcaldesa panista de Monterrey, Margarita Arellanes, pero también a recorrer las calles y a modificar estructuras vecinales del PRI en barrios populares.

En pocas palabras, el exdirigente del PRI en el municipio de Monterrey trabajó directamente con cuadros y redes de votos en la ciudad.

Y mucha de esa gente, principalmente los liderazgos, se convencen con promesas, ilusiones que Fasci siempre alimentó y promovió para su propio capital político, con la meta de ser él quien fuera el candidato tricolor a la Alcaldía regia.

Fasci puede ir con confianza a visitar a la lideresa de algún rincón de la ciudad, pero el exprocurador Adrián de la Garza ni siquiera cuenta con su nombre.

Y esto en el rancio y viejo PRI se llama estructura, para acarrear votos.

Rodrigo Medina está pecando de exceso de confianza, porque menospreció ese trabajo que hizo Fasci.

Además de que el exdirigente priista estaba en las encuestas por arriba del candidato Adrián de la Garza, designado por Medina.

Quizás el gobernador nunca perdonó a Fasci, también exsecretario de Seguridad Pública, porque éste denunció que los policías estatales y municipales eran quienes cometían los secuestros, en los años de mayor violencia de este sexenio (2009-2011).

Pero es un hecho que la renuncia de Fasci le pega al PRI de Medina.

Y su grito de inconformidad es el mismo que muchos priistas ahogan bajo una supuesta disciplina.

Ahora, falta ver si Fasci se registra por algún otro partido y le arranca su trabajo de 10 meses al PRI de Medina.

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